El 22 de mayo de 1945, una patrulla vio a tres hombres de aspecto extraño cerca de un puesto de control en Bremervörde, en el norte de Alemania.
Habían pasado unas pocas semanas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, pero muchos nazis todavía estaban en libertad y se temía que algunos pudieran intentar reagruparse o huir.
Dos de aquellos hombres, con elegantes abrigos largos y verdes, caminaban delante de un tercero.
El de atrás, con un parche en el ojo, lucía descompuesto y desaliñado. Los dos hombres que iban delante miraban constantemente hacia atrás, como para asegurarse de que aquel todavía seguía ahí.
Fueron llevados a un puesto de control donde soldados británicos les pidieron sus papeles.
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