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viernes, 3 de septiembre de 2021

XXIII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO




ES TIEMPO DE AGUAS VIVAS. Son muchos los cristianos, y los hombres y mujeres de buena voluntad, que buscan sinceridad, transparencia y trascendencia, y ansían la llegada de un tiempo menos árido, seco y desértico. Un tiempo que haga brotar aguas vivas, frescas, bravas, profundamente humanas, sensibles, remecidas de dulzura y ternura, de firmeza y caridad, de fraternidad y comunión, de sabiduría y de firme decisión por el diálogo y la paz. Algunos añoran tiempos pasados, otros evocan días futuros de de cielos y tierra nuevos, en que florecerá la justicia. Isaías 35: "Porque han brotado aguas en el desierto, torrentes en la estepa; el páramo será un estanque, lo reseco un manantial". Algunos han perdido la confianza ante la ausencia aparente de Dios y de humanidad, que se da en la mente cerrada sobre sí de nuestra cultura, donde todo está extremadamente marcado, enzarzado y enrevesado por las ideologías. Existen demasiados prejuicios, dolencias, pasiones desatadas y heridas sangrantes entre los pequeños de la tierra; y entre los leones y halcones que nos dominan, hay demasiados frentes de guerra y tozudez abiertos por su ansia desmedida de beneficios y de nuevos esclavos. 

NECESIDAD DE UN MEDIADOR. Sin que alguien medie, no parece posible que este superhombre, convertido en dios y en artífice de una historia vivida en sí misma, pueda alcanzar la meta de su verdadera humanización. Vuelve a ser urgente y necesario el don de un Dios Padre de todos, de un Espíritu de bondad capaz de atemperar la avaricia desbocada, y de un Hijo, Jesucristo, que provoque el bien de todos, y que aliente los nuevos cielos y la nueva tierra, donde habite la justicia y la paz para este pueblo aplastado, pero que aún anhela el agua viva de pertenecer a una humanidad hermanada, y amada. ¿Hasta dónde llegará la ceguera que inspira las mentes y las entrañas de los poderosos, y de los explotadores de personas y de recursos? ¿Estarán naciendo ya los necesarios y esperados profetas que, entregando sus vidas y sabiduría, puedan mediar en esta absurda y fatídica pelea de imperios? Imperios que junto a sus ansias de dominio infinito ocultan desgracias sin fin y, tarde o temprano, provocan, como pasó tantas veces en la historia, su estrepitosa caída. Al final, no quedará en pie  imperio alguno. 

TIEMPO DE ABRIR LOS OJOS. ¿Se abrirán ojos de la humanidad? ¿Se logrará el acuerdo antes de que traigan la ruina común? Esa ha de ser la oración de los discípulos en este domingo. Salmo 145: "El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos, el Señor guarda a los peregrinos". Vuelve tus ojos peregrinos al Señor. Sólo Jesús ofreció la generosidad del corazón, el servicio humilde y la vida entregada. Sólo Él es capaz de despertar los ojos de la humanidad humilde, y la de los poderosos. Él es la ayuda para recomponer de nuevo una vida digna y fraterna entre personas y pueblos diversos y diferentes; pues es el Padre el que nos llama a un abrazo universal, fraterno, de paz, y Comunión. Él puede abrir todos los ojos. Estamos a tiempo. 

ESTE ES TU TIEMPO. Santiago 2: "No juntéis la fe en nuestro Señor Jesucristo glorioso con el favoritismo... Hermanos, escuchad: ¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino, que prometió a los que lo aman?". Santiago nos desvela la verdad de Dios que florece en nosotros de forma insólita y escondida, que germina en la Iglesia y en la humanidad: Dios ha elegido a los pobres, a hombres y mujeres de buena voluntad, a soñadores y buscadores, a los que traspasan fronteras, encuentran nuevos y universales caminos, a los que creen, mantienen la fe, esperan con confianza, buscan modos de unión, y hacen posible su señorío, su Reino, la nueva fraternidad prometida a los que Dios ama. Y su Palabra se cumplirá. Tú, hermano, hermana, cree y confía aunque todo esté patas arriba o se pueda poner peor. No te des por vencido. Busca caminos de vida, como los buscan las flores que crecen en la grietas del barro seco y sediento de agua de los desiertos. Marcos 7: "Mirando al cielo, suspiró y le dijo: Effetá», esto es: 'Ábrete'. Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad". Jesús está junto a ti, que te mantienes fiel, y no dejas de confiar. Su Espíritu sigue abriendo ojos cegados, oídos cerrados, lenguas paralizadas. "Effetá". "Ábrete". Ponte a la escucha, contempla, calla. Verás florecer las palabras en tu corazón, la luz en tu alma, y la firme decisión de colaborar en el plan de Dios, en su amor eterno, infinito. Acoge la mano de tu hermano, y si lo necesita, abrázale y tira de él. Ayúdale a recuperar la esperanza en la promesa y en la acción de Dios. Ábrete. Y verás abrirse oídos, y bocas que proclamarán la misericordia de Dios para su pueblo. Este es tu tiempo, hermano. No te vuelvas a dejar apresar o a ensordecer. 

Antonio García Rubio.

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