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domingo, 28 de noviembre de 2021

 PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO: LA ESPERANZA, ESE VALOR FUNDAMENTAL PARA PERMANECER EN LA VIDA

Celebramos el primer domingo de Adviento y nos abrimos a un tiempo y a una palabra que no deja rendijas al desánimo. Encendemos la primera vela de la corona que nos acompañará hasta el nacimiento de Jesús, para seguirle y amarle más. Es un tiempo de esperanza y compromiso en el que acercarnos a los demás.

 

Cáritas Madrid. 28 de noviembre de 2021.- Encendemos la primera vela de la Corona de Adviento con el que comienza el primer día del año litúrgico. Con esta primera vela queremos significar la necesidad de vivir en oración. Recordamos el nacimiento de Jesús, a quien nos acercamos para conocerlo más, para amarlo más, porque su palabra es amor y esperanza.

 

Con el adviento debemos comenzar a tejer redes para construir esa casa común, ese “nosotros cada vez más grandes”  al que nos llama el Papa Francisco, porque “hay una gran alegría en el cielo cuando alguien que estaba perdido es encontrado”. El adviento nos llama a encontrarnos, a la conversión para la esperanza, a redescubrir las fuentes y volver a beber en fuentes de aguas de vida y de ilusión esperanzada.

 

Tras un año de pandemia nos preguntamos ¿qué hemos aprendido en este tiempo? ¿qué ha pasado con nuestras expectativas? Y mirando las huellas de la pandemia, de desempleo, de personas que nos han dejado, de vidas truncadas, la respuesta quizás sea que todo sigue igual. Pero debemos mirar con ojos compasivos para descubrir en el año que va a terminar otras dimensiones, porque acaso ¿no hemos sido samaritanos acogiendo y acompañando a tantos hermanos que lo han pasado mal?

 

Intentemos entonces reavivar la ilusión y la esperanza, compartir la vida con los demás; cuidar a los más vulnerables; y abrir nuevos caminos a pesar del cansancio. En definitiva, vivamos despiertos, lejos del escepticismo y la inferencia hacia los demás, como nos dice José Antonio Pagola, en El camino abierto por Jesús.

 

La humildad, una necesidad para un mundo zarandeado

(José maría Rodríguez Olaizola, “Una lección de humildad”)

 

Estas son algunas lecciones que hemos aprendido durante la pandemia:

El descubrimiento de la inseguridad

El descubrimiento de la comunidad

El descubrimiento de la fragilidad

El descubrimiento del valor de lo cotidiano

El redescubrimiento de la finitud

El descubrimiento del largo plazo

El descubrimiento del afecto cotidiano.

 

Tiempo de compromiso y esperanza

(Vicente Martín, “Una lectura creyente desde Cáritas a la crisis de la Covid-19”)

 

Nos dice Vicente Martín en este pliego que la pandemia no es el fin del mundo, es el fin de un mundo y puede renacer. No tenemos claro qué mundo o sociedad va a emerger, pero sí que debe terminar o terminan la desmesura, la explotación de recursos naturales, el egoísmo, la crisis de los cuidados o la exclusión de quienes vienen buscando un futuro mejor.

No podemos, como parte de la Iglesia, quedarnos bloqueados por el dolor. El Señor nos llama a “callejear” nuestra fe y caridad, a ser discípulos misioneros, saliendo de los caminos y convocando a todas las personas especialmente a las que están en situación de exclusión.

 

Reflexionemos

¿Qué hemos aprendido de la pandemia?


Demos pasos en este tiempo de Adviento para compartir con los demás, cuidar de las personas más vulnerables e intentar abrir nuevos caminos.

 

¿Cómo puede Cáritas ayudar a la comunidad parroquial a estar despierta?

 

 

Que la luz nos ilumine en este nuevo mundo que comienza

Pedimos que esta luz nos ilumine para que Dios nos ayude a distinguir lo auténtico de lo falso, lo verdadero de lo engañoso, lo justo de lo injusto y lo que está bien de lo que está mal... Así podremos llevar este resplandor a todos los que encontremos a nuestro paso.

 

Preparemos con esperanza nuestros corazones y mentes para la Navidad, acercándonos a los demás y arrastrados por el amor. 

 

¡Feliz viaje de Adviento!

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